La desinformación sobre el Covid-19. Dispone la Unión Europea de suficientes medios para lucha la pandemia desinformativa

Un aspecto que hace que el brote de COVID-19 sea diferente de las epidemias anteriores es el papel principal que juegan las redes sociales en la vida cotidiana. La posibilidad de transmitir información de manera efectiva (por ejemplo, sobre comportamientos sugeridos o restricciones) a millones de personas, en un corto espacio de tiempo, puede ser una ventaja para combatir la nueva emergencia de coronavirus. Desafortunadamente, sin embargo, las redes sociales también pueden contribuir enormemente a la difusión de información incorrecta y verdaderas noticias falsas.

En febrero de 2020, al abordar sus comentarios sobre el nuevo brote de coronavirus en la conferencia de prensa, el Director General de la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró que ‘no solo estamos luchando contra una epidemia, estamos luchando contra una infodemia’. Este neologismo ha sido acuñado para lanzar una advertencia: la desinformación y las noticias falsas pueden causar confusión y ser tan peligrosas como el virus mismo. Véase, https://www.fundeu.es/recomendacion/infodemia/.

Por lo tanto, surge la pregunta de qué medidas deberían implementarse para limitar la información errónea dentro de la llamada sociedad de la información. Asegurar que la información sea precisa, inteligible y que se difunda de fuentes confiables parece ser el factor clave para un resultado exitoso. En otras palabras, se debe proporcionar a los usuarios respuestas fáciles de entender pero, al mismo tiempo, basadas en pruebas capaces de desacreditar el miedo y las dudas. A este respecto, un gran desafío surge del llamado microtargeting, una práctica que, utilizando algoritmos para perfilar a los usuarios, conduce a la creación de grupos polarizados que tienden a adquirir información que se adhiere a sus visiones del mundo ignorando la información disidente.

Por lo tanto, cualquier estrategia destinada a contrarrestar la difusión de información errónea sobre COVID-19 debería centrarse en el desarrollo y la promoción de la “resiliencia digital”.

La OMS ha intentado construir una cooperación con las plataformas de redes sociales, incluidos Twitter, Facebook, Tencent y TikTok, lanzando una alerta de Google SOS para llevar la información de la OMS a la cima de los resultados de búsqueda de las personas para consultas relacionadas con COVID-19. En el sitio web de la OMS hay una sección dedicada a “destruir mitos” destinada a contrarrestar los rumores falsos. Además, gracias a la gran cantidad de datos que circulan en la web (big data) y al uso de técnicas de creación de perfiles, la OMS también está trabajando con Facebook para dirigirse a segmentos específicos de la población con anuncios que brindan información de salud personalizada. No se puede ocultar que estas iniciativas plantean varias preocupaciones desde la perspectiva de la protección de datos personales. Sin embargo, parecen de suma importancia, dado que un porcentaje significativo de la población utiliza las redes sociales como la principal fuente de información.

¿Pero qué pasa con el papel de la Unión Europea? Según la OMS, Europa es el epicentro del coronavirus y hay pocas dudas de que la actual crisis mundial corre el riesgo de poner en peligro los valores europeos.

Las instituciones de la UE han esbozado un amplio conjunto de acciones basadas en un enfoque de múltiples partes interesadas para contrarrestar este fenómeno. Todos los actores relevantes, desde las instituciones públicas hasta las plataformas sociales, desde los medios de comunicación hasta los usuarios individuales, deben trabajar juntos para garantizar la libertad y la transparencia en la búsqueda y difusión de noticias, y en la detección de información falsa o inexacta.

En particular, la Comisión Europea ha tomado la delantera, comenzando mucho antes del brote de COVID-19, en el debate público sobre la desinformación en línea, exponiendo la necesidad de proteger los valores europeos y los sistemas democráticos.

Después de una consulta pública en enero de 2018, la Comisión Europea estableció un Grupo de expertos de alto nivel sobre noticias falsas y desinformación en línea, que comprende las mayores empresas de tecnología, verificadores de hechos, periodistas, académicos y representantes de la sociedad civil. En marzo de 2018, el Grupo de Expertos publicó el informe final titulado “Enfoque multidimensional para la desinformación”, que sugiere una definición del fenómeno y formula recomendaciones, como la promoción de la alfabetización informacional y la mejora de la transparencia en línea. Es importante destacar que los expertos señalaron que la definición de “noticias falsas” puede ser inadecuada ya que el debate político a menudo recurre a definir noticias con contenido contrario como poco confiables o falsas.

A la luz de este informe y de varias otras iniciativas diferentes, la Comisión Europea lanzó un Código de prácticas de autorregulación sobre desinformación, que los representantes de las plataformas en línea, las principales redes sociales, los anunciantes y la industria publicitaria han firmado voluntariamente. El Código establece una amplia gama de compromisos e identifica las mejores prácticas, incluidas las acciones para mejorar el escrutinio de la colocación de anuncios, abordar cuentas falsas y el uso malicioso de bots (programas automatizados que se ejecutan a través de Internet) y garantizar la transparencia en la publicidad basada en problemas.

Además, respaldando el llamado del Consejo Europeo a tomar medidas para ‘proteger los sistemas democráticos de la Unión y combatir la desinformación’, la Comisión Europea elaboró ​​un Plan de Acción contra la desinformación, estableciendo un marco sólido para acciones coordinadas (en particular, apoyando verificadores de hechos independientes e investigadores y promoción de la alfabetización mediática). Uno de los elementos clave de este plan está representado por el sistema de alerta rápida de la UE, una herramienta para monitorear campañas de noticias falsas y facilitar el intercambio de información.

Además, el Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) reforzó el grupo de trabajo East StratCom, integrando expertos en minería y análisis de datos para abordar mejor la campaña de desinformación en curso de Rusia (también llamada amenaza híbrida).

Más recientemente, se han implementado iniciativas dirigidas específicamente a la difusión de la desinformación en línea sobre COVID-19. Las plataformas de redes sociales y otras partes interesadas se han dedicado a sus propios esfuerzos, eliminando videos engañosos, eliminando publicaciones con consejos de salud poco claros y habilitando la plataforma de verificación de hechos para seleccionar los rumores de coronavirus que circulan en línea.

También han estado trabajando con verificadores de hechos de terceros para revisar contenidos falsos y, como prueba de su trabajo, todas las principales empresas de redes sociales han emitido una declaración conjunta invitando a otras empresas a trabajar en estrecha colaboración. Estas acciones pueden mejorarse aún más pidiéndole a las compañías que brinden más detalles sobre el tiempo de respuesta al marcado de un contenido como falso.

Recientemente, la Comisionada de la UE para Valores y Transparencia, Věra Jourová, sostuvo una reunión con las empresas tecnológicas más importantes del mundo para discutir medidas para contrarrestar el flujo de desinformación en línea sobre el nuevo coronavirus. Como dijo, el sistema de alerta rápida se ha habilitado para “compartir información sobre campañas de desinformación extranjeras en curso entre sí y coordinar respuestas”. En particular, el SEAE ha intensificado su control de la marea de desinformación porque, según un informe interno de la UE, los medios rusos pro-Kremlin han montado una “campaña de desinformación significativa” para agravar la infodemia y socavar el sistema nacional de salud.

Además, el Tribunal de Cuentas Europeo ha lanzado recientemente una auditoría para evaluar la acción de la UE contra la difusión de información engañosa; El motivo de esta evaluación es que el auge de las redes sociales y las nuevas tecnologías conlleva desafíos cada vez mayores y, teniendo en cuenta eso, “los ciudadanos de la UE deben saber si el plan de acción de la UE contra la desinformación es eficaz”.

El uso de anuncios en Facebook, a pesar de la preocupación por la protección de datos, está demostrando ser útil para guiar a los usuarios hacia fuentes confiables de información. Sin embargo, el mal uso de los anuncios a través de la práctica maliciosa de clickbait todavía representa uno de los principales problemas que afectan las iniciativas de la Unión Europea. Véase, https://es.wikipedia.org/wiki/Clickbait.

Para promover el conocimiento confiable y limitar el efecto disruptivo de la información manipulada, todos los actores relevantes deben cooperar para mejorar la educación digital, proporcionando a los usuarios las herramientas adecuadas para filtrar la información y, en consecuencia, tomar decisiones informadas.

En conclusión, aunque el virus y la información errónea se están propagando rápidamente, la UE tiene un largo camino por recorrer para fomentar la resiliencia digital frente a la “infodemia” en curso. Un cambio de ritmo es más que urgente.

 

 

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